Es el continente más aislado, seco, árido, ventoso y extremo del planeta. Pero uno de los más ricos en variedad y diversidad de vida. El tempestuoso mar lo custodia, y solo intrépidos viajeros lo visitan. La recompensa es mayúscula: miríadas de aves marinas, ballenas, elefantes, lobos marinos, y multitud de pingüinos deslumbran al viajero en medio de los eternos hielos.